(Extractado del libro de Manuel Guerra Gómez)


Sumario:


1. La masonería y el giro desde el «teocentrismo» y «cristocentrismo» medieval al «antropocentrismo» y «egocentrismo» actual.

2. El neopaganismo. 

3. Dos rasgos sintomáticos de lo masónico: a) El silenciamiento de Jesucristo; b) El enfrentamiento de la masonería con la Iglesia Católica; c) ¿Es posible la doble pertenencia masónica y católica?.

4. Valoración conclusiva.


La Masonería, tanto la Visible como la Invisible, pueden convertirse en las grandes orientadoras de la humanidad por encima de los Estados, las religiones y las creencias de los hombres. Porque el objetivo supremo de todas las instituciones masónicas es la secularización absoluta, la superación o marginación de todas las religiones, especialmente la religión cristiana, por anacrónicas e irrelevantes.

1. La masonería y el giro desde el “teocentrismo” y “cristocentrismo” medieval al “antropocentrismo” y “egocentrismo” actual.

Durante la Edad Media el hombre y su entorno socio-cultural gravitaba en torno de “Dios (= “Theós”, gr.)” o tal vez mejor de Jesucristo. La modernidad ha desplazado el centro al “hombre (ánthropos, gr.)” y al “ego/yo” mismo de cada uno con su indigencia de poder y de placer. Es cierto que este giro copernicano se inició en el s. XVI, cristalizado en Lutero en el plano religioso con su “libre examen” y su preferencia por el “Dios-para-mí”, en Descartes (1a mitad del s. XVII) en el filosófico con su “Pienso, luego existo” que transforma la subjetividad individual en criterio de verdad y del conocimiento, en Erasmo en el literario y en el Renacimiento en el artístico.


Pero ha sido la masonería la verdadera promotora de este proceso y como su cristalizadora paradigmática desde finales del s. XVIII. 
Como muestra están el imperio evidente del relativismo, del laicismo o reclusión de lo religioso en el foro interno de la conciencia individual y en los templos o sacristías y el secularismo con su marginación de la divinidad (el deísmo inactivo del Gran Arquitecto del universo en la masonería regular, la marginación total de lo divino en la irregular), o sea, la visión agnóstica e idolátrica de lo temporal y terreno. Por si se interponen fuerzas extrañas capaces de desviar su curso, ahí están las organizaciones/pantallas para trazar el cauce adecuado y mantener el rumbo señalado.

2. El neopaganismo. Hoy se es pagano a no ser que uno haya hecho otra opción contra viento y marea. En la iniciación masónica se reproduce la muerte y el resurgimiento del iniciando a imitación de los jóvenes dioses (Dióniso/Baco, Osiris, Baal, etc.) de las antiguas religiones mistéricas. Más aún, la teoría o leyenda masónica retrotrae su origen a los misterios de la antigüedad greco-romana con no disimulada preferencia por los egipcios (Isis Osiris); también por los eleusinos y druidas (celtas) en el ritual del grado 23. “El análisis de los rituales” masónicos muestran que “Isis y Osiris con su hijo Horus son hoy prácticamente dioses masónicos”.
 “En el s. XIX enloquecieron en busca de grandes obeliscos (símbolo del pene de Osiris y del culto fálico) para trasladarlos a Occidente”. 
En 1881 fue colocado uno en el Central Park de Nueva York entre las ovaciones de los 9.000 masones asistentes. El año masónico empieza el uno de marzo. La masonería, fundada en un 24 de junio, celebra sus “fiestas solsticiales”, dedicadas a la celebración del “Reconocimiento”, las de invierno a la de la “Esperanza”. Además, la masonería, sobre todo la irregular, proyectó el retorno al paganismo también en cuanto a los criterios y costumbres paganos (reconocimiento legal del divorcio, aborto, nudismo, liberación sexual, la abolición de la moral cristiana tanto individual como familiar y social). Al alcance de cualquiera está la comprobación de lo conseguido. En los últimos años se ha podido leer, en la prensa diaria, más de un artículo, escrito por masones españoles, en los que se decía: “superada la bimilenaria noche judeo-cristiana...”


3. Dos rasgos sintomáticos de lo masónico

Aunque no exclusivos, he aquí dos síntomas de la presencia de la masonería y de su talante, sobre todo si figuran unidos o en la misma realidad.
3.1. El silenciamiento de Jesucristo: Si la masonería irregular prescinde de lo divino, la regular cree en “el Gran Arquitecto del Universo”, pero entendido en un sentido neutro, indefinido, abierto a cualquier forma de entenderlo o, si se prefiere, deísta. En la portada de las Constituciones de la masonería (Anderson) figura la fecha de su publicación en latín según la era cristiana: Anno Domini 1723; a continuación según la masónica: In the Year of Masonry 5723, o sea, añadidos los 4.000 años que, conforme a la cronología judía, transcurrieron entre la creación de la luz o del universo y el nacimiento de Cristo. Pero muy pronto suprimieron hasta esta mención del “Año del Señor”. Esta datación lo único que consigue es silenciar la mención explícita del nombre “Jesucristo”. Por su parte, el Diccionario enciclopédico de la masonería, del masón Lorenzo Frau Abrines (Edit. Valle de México, I, México D. F. 1976, col. 640), en cinco volúmenes, dedica a la palabra Jesu-Cristo dos líneas de una columna (no página): “Encarnación del Dios de los cristianos, cuyo martirio y muerte sirve de mito a las ceremonias de los Rosas Cruces”, definición que ignora el misterio trinitario y que se encarnó el Hijo, no Dios en cuanto Dios Uno, ni el Padre ni el Espíritu Santo. En cambio, dedica 451 líneas a Rama, dios mítico hindú, y muchas más que a Jesucristo a cualquier masón, en cualquier supuesto mucho menos conocido e influyente en la historia que Jesucristo. El mismo intento de silenciamiento de Jesucristo explica la interpretación masónica de INRI, sigla puesta sobre el madero de la cruz por Pilato (Jn 19,19). El clima de tolerancia y el afán de diálogo interreligioso ha impulsado a algunos (R. Panikkar, J. Hick, etc.) a vincular la salvación cristiana no a Jesucristo ni a la Iglesia fundada por él, sino a Dios. Este modelo teocéntrico, no cristocéntrico, sería el camino expedito, más fácil y seguro para la reinterpretación relativista, adaptada a las circunstancias actuales, de la doctrina cristiana y para el diálogo interreligioso, sobre todo con las religiones monoteístas (hebraísmo, islamismo).. Se comprende también la reacción de la mentalidad masónica de Antonio Garrigues Walker en un artículo publicado el 23.10.2001 en el “International Herald Tribune”, diario realizado por el “The New York Times” y el “Washington Post” para Europa. Según él, Dominus Iesus usa un “lenguaje ofensivo para los creyentes de otras religiones... Todas las religiones se presentan a sus seguidores como religiones verdaderas. Pero pocas lo han hecho con tan fría atención a los detalles y convicciones intelectuales como Dominus Iesus”. He aquí el título del artículo: “El dogma de la Iglesia perjudica la búsqueda de una paz global”.


3.2. El enfrentamiento de la masonería con la Iglesia católica La ley de Confesiones y Congregaciones del 17.V. 1933 (los religiosos no podrán dedicarse a la enseñanza a partir del siguiente curso académico), la escuela única, laica y obligatoria, la expulsión o sometimiento de las órdenes religiosas, también de la Compañía de Jesús, el divorcio, la condición civil de los cementerios, etc., o sea la imposición el secularismo radicalizado en España. Un documento masónico interno manda a todas las logias argentinas promover “candidatos liberales” en las próximas elecciones de diputados” porque “proyectos como el del divorcio no son votados sino por representantes que profesen ideas liberales”. Pero debe hacerse “en forma profana”, es decir, sin que “los profanos” o no masones perciban que reciben inspiraciones de la masonería. A veces no es posible deslindar con precisión cuál es la motivación más influyente en la animosidad contra lo católico si la condición masónica de un político, el real o supuesto interés de su partido y de su país o las dos realidades al unísono. El Presidente (1901-1908) de EE.UU., Theodore Rooselvelt, “masón confirmado que se había forjado una falsa leyenda de heroísmo contra España en la guerra de Cuba” (p. 400-401), miembro de la Orden Skull and Bones, dijo en 1912 en Argentina: “La asimilación de los países latino-americanos a los USA será larga y dificultosa mientras continúen siendo católicos”. Más tarde Nelson A. Rockefeller, miembro del CFR, gobernador de Nueva York y vicepresidente de EE.UU., tras haber recorrido Hispanoamérica, elaboró el Informe conocido por su apellido, presentado al Presidente Nixon en agosto de 1969. En él se consigna el cambio operado en la Iglesia católica tras el conc. Vaticano II y concluye: “La Iglesia católica ha dejado de ser un aliado de confianza para USA y la garantía de estabilidad social en el continente sudamericano” Por ello insiste en “la necesidad de sustituir a los católicos por otros cristianos en América latina”, más concretamente “apoyando a los grupos fundamentalistas cristianos y a iglesias tipo Moon y Hare Krishna”. 
Con otras palabras, incita a usar a los fundamentalistas protestantes y a algunas sectas como instrumentos religiosos al servicio del colonialismo económico y político de EE.UU. en Hispanoamérica. No hace falta decir que la familia Rockefeller es tradicionalmente masónica. El Instituto Lingüístico de Verano (= ILV), fundado en 1934 por W. Cameron Townsend, predicador evangelical, como organización encargada de los aspectos técnicos educativos, lingüísticos y de antropología aplicada, pero su estudio y enseñanza de las lenguas indígenas era una medio camuflado de evangelización protestante de los nativos al mismo tiempo que de difusión de la masonería. Desde 1975 ha estado subvencionado por Rockefeller Center, Nueva York, a través de grupos de masones y ha sido catalogado como una de las organizaciones/pantalla de la masonería y de la influencia yanki. Tenía proyectos en 36 países, de algunos de los cuales ya ha sido expulsado (Ecuador, Panamá, Perú, Vietnam, India, Nepal, Nigeria, etc.).

En 1979 el gobierno mexicano rompió con el ILV, pero, al menos en Chiapas, sigue actuando a través de una Asociación civil, la cual dijo que asumía la vertiente científico-técnica del ILV, no la ideológica. Todavía en julio de 1996 la prensa diaria informaba –también con fotografías- de una manifestación de 150 dirigentes de logias mejicanas, celebrada en Chiapas, en protesta por las reformas de la Constitución (art. 24, 27,30,50 y especialmente el 130), introducidas en 1992, o sea, que al menos caen en el anacronismo e injusticia de pretender mantener a la Iglesia católica en las catacumbas y a sus ministros (obispos, presbíteros) como ciudadanos de segunda categoría (sin derecho a votar, etc.). La unión de los protestantes con la masonería ha sido tal que “al principio del s. XX el 60% de los protestantes mexicanos eran masones”. La secta Luz del mundo con sede central en Guadalajara (Méjico) ha estado y al parecer está patrocinada por la Masonería del Rito Oriental Mexicano. 

Ya antes de la independencia de Iberoamérica había logias masónicas en sus distintas naciones. “Durante todo ese tiempo hasta hoy la Masonería iberoamericana se ha mostrado enemiga de la Iglesia católica”, de modo más radical y con ramalazos persecutorios en Méjico. “Los burgueses acomodados (de Iberoamérica) habían mantenido relaciones tensas con la Corona y con el gobierno de la madre patria (España) acusados de `defender demasiado ́ a los indígenas y de impedir su explotación. Además la élite criolla que condujo a la revolución (contra España) estaba profundamente contaminada por el credo masónico que dio a los movimientos de independencia un carácter de duro anticlericalismo”. La invasión de España por los ejércitos napoleónicos absorbió la atención de la Corona y de la iglesia española. ”Resulta innegable el hecho de que, en cuanto se liberaron de las autoridades y de la Iglesia, los criollos invocaron los principios de la hermandad universal masónica y de los `derechos del hombre ́ de jacobina memoria para liberarse de las leyes de tutela de los indios. Las logias dirigentes de América meridional hicieron frente común con las logias de América septentrional primero para vencer a la Corona de España y después a la Iglesia católica. De este modo nació la dependencia –que marcará toda la historia y que continúa de hecho hoy- del Sur respecto al Norte”.
3.3. ¿Es posible la doble pertenencia masónica y católica? 
La masonería regular se puede entender como una religión, pues reúne en sí todos los elementos de la religión en sentido estricto, pero no lo es la irregular a no ser como “religión alternativa” o en la acepción metafórica de la palabra “religión”. En todo caso la Masonería no se identifica con ninguna religión concreta; las acepta todas, las trasciende a todas con su Luz misteriosa, proveniente de la Religión Primitiva que tanto exaltaba Albert Pike”. Más aún, los masones se proclaman “la religión”, o sea, poseedores del núcleo religioso originario, de lo común a todas las religiones, en contraste con las diversas religiones institucionalizadas que quedan reducidas a meras exteriorizaciones de ese núcleo, a manifestaciones exotéricas más o menos fosilizadas y degeneradas. 

El 26.XI.1983 La Congregación para la Doctrina de la Fe, con la aprobación del Papa, ha excluido una vez más la doble pertenencia: “El juicio negativo de la Iglesia sobre la masonería no ha variado porque sus principios siempre han sido considerados incompatibles con la doctrina de la Iglesia. Por lo tanto, sigue vigente la prohibición de formar parte de la masonería. Lo católicos que se hagan miembros de la masonería están en pecado grave y no pueden recibir la sagrada comunión”. 

El entorno socio-cultual de la masonería impulsa hoy al relativismo, al igualitarismo de todas las religiones, etc., algo incompatible con la fe cristiana. No obstante, los masones parecen seguir interesados en mostrar que la masonería ha cambiado en su relación con la Iglesia y que consiguientemente esta es la responsable de su animadversión hacia ellos. 


4. Valoración conclusiva 

Los masones se sentirán molestos por su vinculación con el satanismo. Y con razón, pues una cosa es el satanismo, otra el luciferismo y otra la Wicca o brujería moderna, que son las tres especies o ramas del demonismo (todo lo relacionado con el Demonio –el término más usado en el N. Testamento: 63 veces, Satanás 36, etc.- y con lo demoniaco). Aunque algunos masones, ya efectivos, ya en estado durmiente, hayan fundado o al menos podido fundar sectas satánicas, de ordinario se han inclinado por las luciféricas. Además, la masonería en cuanto tal (sus ritos, etc.) a veces dicen relación a Lucifer, no propiamente a Satanás. Lo confirma la información, merecedora de todo crédito, facilitada por algunos masones sobre los grados 18 y 29, así como varios libros los Grandes Maestros y fundadores de órdenes que abordan esta cuestión.

Esto no quiere decir que algunos ritos masónicos no hayan sido transplantados a algunas sectas satánicas. En un rito del grado 29 se pisotea y escupe sobre un crucifijo o simplemente sobre una cruz (sin el Crucificado). Este rito ha sido asumido por la OTO (Ordo Templi Orientis), así como en casi todas sus delegaciones y ramificaciones, presentes en casi todas las partes de la tierra, también en España (Cataluña). Así se elimina cualquier resto de respeto sagrado hacia Jesucristo y el cristianismo.

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